CRÍTICAS  
     
 

 ELECTROCUCIONES  en galería Rina Bouwen, C/ Augusto Figueroa, 17, Madrid

de Lidia Woolford, el miércoles, 02 de febrero de 2011 a las 10:03
 
Cuatro son las obras que más me han impactado de "Electrocuciones": los inquietantes ojos de metacrilato de Johanna Speidel, muy Man Ray; la bella frialdad tecnológica de una muestra de la serie de impresión digital de Antonia Valero -para quien tengo el honor de traducir el catálogo de su próxima exposición- y uno de los coloristas y ultramodernos metacrilatos de Rosa Guerrero (siendo Rosa y Antonia las artistas favoritas de David). También, los circuitos multisensoriales del grupo "Encuentros de Pamplona", dignos de Kurt Schwitters.

En cuanto a los vídeos, por citar algunos: Lisi Prada nos deleita con ensoñaciones acuáticas al son de la shostakoviana música de Eduardo Pérez Maseda. En un plano totalmente distinto, Antonio Alvarado nos habla de la familia en la España franquista por boca de su anciano padre. Y el artista "Agrícola de Cologne" que, como buen alemán, grita en silencio, nos hace recordar a Marceau.

En la inauguración hubo artistas, señoras estupendas, bo-hos, gente del barrio, alguna periodista reciclada :-)... Y buen Rioja. (Gracias, gracias). Estrechito el pasillo de la galería; pronto habrá más exposiciones de estos artistas en otros espacios. Seguiremos informando...

 

 

 

 
 
ELECTROCUCIONES  en el Foro de Pozuelo

Robin Delahouse

En un país conquistado por los "romanos pompei" una aldea poblada por irreductibles gentes resiste todavía con voluntad e inteligencia a la violencia intelectual que esos "romanos" practican. Uno de sus habitantes se llama Asterix, otro Obelix y...
Cambiemos el parche; ¡lugar!: Pozuelo de Alarcón adosado a Madrid. ¡Pob ...
lado irreductible!: El Foro de Pozuelo, tan pequeño que cuando entras ya eres amigo de todos los que estén allí. ¡Asterix, Obelix y demás!: consúltese junta directiva de El Foro.
El sábado pasado estuve allí y vi todo un festival internacional, en el que participan más de 20 artistas con obra digital, video, instalaciones interactivas y arte en acción, una idea de Antonia Valero y Antonio Alvarado, llamada ''Electrocuciones'.
Jamás había visto tantas cosas interesantes en tan poco espacio, y encima sin que haya ningún Banco, Caja, Gobierno, multinacional, ni nada parecido detrás. Ha sido tan estimulante la experiencia, que hoy me he hecho socio (ahí es nada con lo que está cayendo de crisis)
¡Mirad la programación de esta cosa que es El Foro de Pozuelo!.
http://www.elforodepozuelo.es/

 

 
 

EL PUNTO DE LAS ARTES       obra       

27 abril al 3 de mayo de 2001/9

Blanco sobre blanco A. Valero y A. Artero

LETICIA MARTÍN RUIZ

"He destrozado las ataduras azules y los límites del color. Sumérgete en el blanco y nada en su infinito", K. Malevich.

El blanco resulta una de las grandes contradicciones, no sólo del arte sino de la percepción en general. Un color que, pareciendo vacío, ejemplifica lo más lleno; la luz del sol en estado puro que, en lugar de darnos calor, puede llegar a congelar; el no color que es, físicamente, la unión de todos los colores. Por supuesto, además, el opuesto al negro.

Se han unido para nosotros dos obras que aunque no contemporáneas y, seguramente, realizadas con espíritus diferentes, para demostrar que aunque el que rompió una lanza por el blanco fue Malevich en 1918, es una expresión que sigue vigente.

La película de Antonio Artero fue "no rodada" -como dice su ficha- en 1969. Proyección continua de luz en la pantalla en la que podemos sumergimos hasta buscar qué es eso que no ha rodado.

La propia Antonia Valero da el origen de esta serie de obras. "Instantes blancos, como hace años, una mujer en el balcón toda envuelta en manta blanca".

Telas, gasas, objetos, se ven recubiertos por un hálito: Cuando te encuentras en el interior de la sala todo se vuelve frágil, el blanco que asocio al hielo, a la nata, objetos sólidos pero que con su nueva cobertura parecen fundentes. Como si de puros reflejos de luz se tratara, como si la pantalla fuera adquiriendo diferentes formatos a lo largo de la proyección.

Las obras de Antonia Valero nos invitan a buscar su cuerpo, las texturas en las telas, el volumen en los objetos, los juegos que formulan las sombras como contraposición a la pureza cromática.

A .Artero y A. Valero se han unido por la casualidad, por la amistad que les une desde hace años. El resultado es un espacio que cobra sentido plástica y teóricamente cuando nosotros lo contemplamos. En el catálogo F. Castro Flórez dice "Habitar esos espacios vacíos, introducirse en esas formas de rara soledad plástica, requiere de una firme determinación y, sobre todo, de la capacidad para escuchar, más allá del ruido espectacular del mundo y lo poético".

 
     
 

 

20 BABELIA. EL PAÍS, 28 de abril de 2001    

EL BLANCO, LA UTOPÍA     obra

PINTURA

ANTONIA VALERO, ANTONIO ARTERO.

GALERÍA PI&MARGALL

AUGUSTO FIGUEROA, 9. MADRID

HASTA 31 DE MAYO

En 1969, Antonio Artero, como si fuera un miembro activo de la International Situationniste, realizó un detournement cinematográfico en el que, prescindiendo de la película, proyectó la luz blanca sobre el blanco de la pantalla. El sentido de este guiño, que hacia referencia a la actitud revolucionaria de Kasimir Malevich en su Blanco sobre blanco, hoy se ha perdido. Pero queda siempre un halo de esperanza o, al menos, de nostalgia; desde ella, Antonia Valero pretende recuperar tanto el gesto de Artero como el espíritu que encerraba, para lo cual sumerge el espacio de la galería en un mundo en el que los objetos domésticos son blancos, como si los espectadores pudiéramos partir de cero. Pero esto es, una vez más, utopía. / J.M.

NOTA. Fíjense en el interés que demuestra Javier Maderuelo al llamar objetos domésticos a las obras de la exposición. obra

 
     
 

ABC Cultural / 31/ 19-5-2001.        obra

EN BLANCO  Carmen Pallarés.

A. Valero y A. Artero Galería Pi i Margal. Madrid C/ Augusto Figueroa, 9 Hasta el 31 de mayo De 30.000 a 450.000 pesetas

CUANDO tratamos con el arte actual, lo hacemos con un arte de frontera, explorador de límites. Y límites son, en cuanto al color, los denominados estándares acromáticos. En el arte de nuestro tiempo, el blanco y el negro son utilizados con frecuencia como meros soportes para el despliegue de la siempre superficial y engañosa oratoria; otras veces, se emplean como sustancia de la elocuencia. Si sabe que está usando, un artista que decida centrar su quehacer en el blanco ha de mostrar su arrojo, la claridad de sus ideas, y las formas, materias, dimensiones y emplazamientos que definan el marco de su quehacer. Y es notable en el arte actual el número de quienes se atreven. En sólo unas semanas se dan cita en Madrid dos exposiciones centradas en el blanco: en la colectiva de la Fundación Telefónica y en la individual de la Galería Pi y Margall; y además, en Raquel Ponce y en Belarde 20, parte de lo expuesto son también repertorios de y sobre el blanco.

Fue Malevitch quien en su momento plasmó tal llamada de atención. Recordemos también que los latinos clásicos tenían la precisión de nombres específicos para múltiples sensaciones de blanco y se hubieran asombrado de nuestra precariedad e indiferenciación, y no digamos ya los pueblos esquimales, inmersos en esa tierra trasmutada que despliega docenas de matices.

Pero remitámonos a lo que hay en esta muestra de Antonia Valero, en la cual figura una intervención, también de frontera, debida a Antonio Artero: una proyección de luz continua. En todas las obras de esta colección, el blanco y las materias que lo reflejan se dan la mano en importancia: tejidos, gomas, cauchos, hilos, etc. envuelven, realzan y pintan las obras, delimitan sus formatos y definen sus dimensiones. Son los límites de un dominio en el cual la emotividad de la factura trata de desaparecer, y ese propósito resulta, justamente, lo más afectivo.

Valero consigue aquí lo que quiere, con armonía de formas y

«EN todas las obras

de esta colección,

el blanco y las materias que lo reflejan

se dan la mano en importancia»

equilibrio de conceptos, con sutileza reflexiva. El espacio acotado para la proyección impide en la galería un mayor despliegue de obras, algo que personalmente lamento. El interés del artista por explorar tensiones, transparencias y geometrías aleatorias no es un mero formalismo, sino el afloramiento como arte de experiencias e ideas vividas con profundidad. Exposición tras exposición, la calidad y la elocuencia de las obras de Valero no han hecho más que perfeccionarse. Este Blanco sobre blanco me parece una buena muestra de ello.

 
 

ABC de las artes nº 285 18 de abril 1997

INTERIORES DE ANTONIA VALERO   obra

Galería Arteara Pintor Rosales, 8. Madrid. Hasta el21 de mayo. De 10.000 a 500.000 pesetas.

UNA de las pocas impresiones claras que se podía sacar de la visita a la última edición de ARCO, era la abundancia y variedad de obras realizadas a partir de lo que tradicionalmente se ha llamado «labores» femeninas. Tejido y costura alcanzaban un estatuto similar al de la pintura y la escultura, con lo que se rompían viejas compartimentaciones entre cultura popular y elitista. Lo que también es cierto es que muy pocas de estas obras lograban justificar la utilización de esas técnicas y los correspondientes materiales. Parecía más bien que las diversas mareas posfeministas los habían empujado ante nuestros ojos con la absoluta arbitrariedad del oleaje.

Quien sacara estas conclusiones de su visita a ARCO haría bien en conocer la obra de Antonia Valero (Madrid, 1952). La artista utiliza materiales característicos de la lencería: Iycra, nylon, seda y los trabaja con virtuosismo de zurcidora. La diferencia es que en su caso el resultado supera y borra las circunstancias de partida, y la contingencia se hace necesidad.

Con estos peculiares materiales Antonia Valero ha definido una poética que en buena medida los vuelve de todo punto irreconocibles. El espectador se encuentra ante tramas sutilísimas, transparencias graduales, lienzos tensos hasta el paroxismo o dramáticamente rasgados. Un lenguaje de pliegues y veladuras, ritmos y simetrías en el que las connotaciones culturales del material ceden ante el resultado estético. No es pues una exposición fetichista, a no ser que concibamos un erotismo geométrico y desencarnado. Nos hace pensar más bien en obras de artistas como Lucio Fontana o Manolo Millares, pero con una levedad y ternura específicas. La obra de Antonia Valero es imprevisiblemente lírica en su minimalismo.

Ya hemos señalado en estas mismas páginas, refiriéndonos a Elena del Rivero y Ana Prada -una de cuyas piezas, «Veinte costuras", tiene mucho que ver con las de Valero- que estas artistas proponen un tipo de arte en que minimalismo y expresión se formulan sin excluirse. Antonia Valero, en cualquier caso, logra emocionamos con su simplicidad. Vale la pena que lo comprueben personalmente en esta exposición. -J. M. P.

 
 

 

ABC de las artes.1996        obra

A. VALERO

El Gayo Arte

Justiniano, 14. Madrid

Hasta el 30 de abril

ÉSTA es una exposición singular, tanto por sus errores como por sus aciertos. También por el procedimiento, materia y lenguaje utilizados: recubrimiento del soporte con mallas y configuración de las obras mediante las propias mallas y sus "accidentes", y mediante los atisbos de color y composición que dichas mallas protegen. Entre los errores apunto el de más de una simple ocurrencia; el montaje tras cristal, y el de una excesiva manga ancha a la hora de la selección. Entre los aciertos, la extrema sensibilidad de las obras; las inteligentes elipsis creadas entre obras y títulos; la capacidad de Valero para favorecer y aprovechar el azar; y su aptitud para crearnos el deseo de seguir sus pasos y calibrar sus frutos.- C. P.

 
     
 

 

EL PUNTO DE LAS ARTES - 22 al 28 de marzo de 1996/ 9 MADRID 

Huellas de un sueño, el quehacer de Antonia Valero

JULlAN H. MIRANDA

(El Gayo Arte. Justiniano, 14. Abril.)

Lo orgánico y lo geométrico revelan un orden que alcanza los sentidos para ser tejido causal en desbordante fantasía. De ahí que la obra de Antonia Valero asuma postulados minimalistas para alcanzar una ornamentación plena de sentido. Desde el mallaje que anima la textura al juego de factores, fruncidos, rotos e interrelaciones, se abrevian los tonos de una tupida red a modo de intensidades figuradas en las que no falta la chispa erótica que se abre a vivencias y a la vida. Antonia Valero expone en la Galería El Gayo Arte un conjunto de realizaciones que convierte en gestos o pensamientos, indica la superficie de ese algo profundo que está en cada circunstancia y propone horizonte nuevo a inquietud creativa.

Es materia; es acoplamiento de fantasía e intelecto interpretado a través del gusto y la destreza cuando encuentra en la pintura sustancia para aprovechar el silencio, colmar vacíos y alcanzar lo trascendente. Y así llega a plantearse «llanuras» o «senderos» por donde transitar se pueda, o generar la chispa que será llama en la humanidad; «pórticos» por donde entrar; «cadencias» en los ritmos a golpes de corazón. Es Antonia Valero una artista formada en la determinación y en la asunción de sus propios desafíos, tesonera en el conocimiento, incisiva en tratamientos hasta lograr que lo mínimo tenga representación y aporte sensibilidad al concierto. Aprendió técnicas en escuelas, entró en el círculo de la Facultad de Bellas Artes de la Complutense donde enseña, y se mantiene en acción sin perder el acorde.

Telas, mallas, pintura, destreza y significación al poner soplo. El catedrático y pintor Antonio Zarco encuentra «raíz barroca en el punto de partida»; es que la labor apunta primor y se torna sutileza. Y señala que «las tensiones aparecen en sus atirantamientos, en sus casi desgarros: el misterio más sugeridor está en sus nudos, en sus abultamientos, en sus pre-realidades. Obra riquísima en contenidos apenas apuntados, desnuda de toda retórica innecesaria (lo que no veda el uso de un lenguaje muy medido y meditado), con un cromatismo afilado y afinado al máximo».

 
   

CULTURA/ARTE. 57 VIERNES 26 DE ABRIL DE 1996/ YA  obra

La sugerencia de Antonia Valero

GAYO ARTE-

Infinitos adjetivos se podrían aplicar al arte de Antonia Valero. Son sugerencias que implican sentimientos, sensaciones, posturas, tendencias... Desde la textura, todo en el arte de Antonia Valero es una frase subordinada. Es una invitación al silencio para escuchar el sonido de las cosas; a la caricia, al roce, al tacto. Valero evoca lo más nostálgico de la vida y transita por los sueños sin perturbarse, sin agitarse, sin romper la armonía. El paso de lo cálido a lo frío v de lo íntimo a lo superficial es corriente en sus cuadros que ahora se exponen en el galería El Gayo Arte (Justiniano. 14) y que aluden a las cosas con un lenguaje que está por desvelar. Hasta finales de abril.

 
 

 

MIÉRCOLES 30-9-98 ABC TOLEDO 68 / ABC  

VALERO Y SU LENGUAJE GEOMÉTRICO, EN TOLEDO.     obra

Francisca Ramírez

La artista Antonia Valero ha trasladado sus últimas obras -un total de 40 cuadros- al Círculo de Arte de Toledo, lugar en el que permanecerá su exposición hasta el próximo 14 de octubre. La obra en la que mezcla lo orgánico y lo geométrico, alcanza postulados minimalistas, en los que la pintora nos aproxima a sus vivencias y a su vida.

Telas, mallas, pintura y destreza están entremezcladas en la obra de esta mujer que prefiere el silencio para expresar su concepto de las cosas. Valero evoca lo más nostálgico de la vida y transita por los sueños sin perturbarse. En la exposición de Toledo están presentes todas las inquietudes de una forma y un estilo de concebir el arte. Por algo es común en sus cuadros pasar de lo cálido a lo frío y de lo íntimo a lo superficial. Antonia Valero se formó a través de sus propias experiencias y de un largo aprendizaje en las escuelas de arte y en el círculo de la Facultad de Bellas Artes de la Complutense donde continúa investigando.

La pintora con estos cuadros da un paso decisivo hacia la total posesión de su mundo y hacia el total dominio de su lenguaje. Sabe interpretar su arte e intenta transmitirlo al público.

Ahora y hasta mediados de octubre tenemos la ocasión de encontrar una obra novedosa, poco común en los ambientes artísticos toledanos.

 
 

 

25 de marzo de 2000/38 ABC CULTURAL

Otras Maneras C. Pallarés  obra

OBRAS de Eduardo Bonati, Pablo Márquez, Pablo Peinado, Luisa Rojo y Antonia Valero integran la exposición titulada Una otra manera. Tal denominación nos recuerda irremediablemente a Michel Tapié y su Un arte otro, aparecido en los años cincuenta y en el cual entronizaba a dadá como primera y verdadera gran revolución en la historia artística occidental, revolución que, entre otras cosas, no perseguía ya nociones tradicionales de equilibrio, ritmo, composición, orden y estructura, y que en cuanto a materias y materiales abrió la caja de los truenos. En esta exposición, la galería Pi i Margall ha reunido obras de unos artistas que, en mayor o en menor medida, harían otras obras, y las harían de otra manera, sin aquel dadá y sin aquel Un arte otro.

Entre la innumerable oferta de posibilidades rupturistas, Márquez y Rojo mantienen a la vez órdenes compositivos y sistemas figurativos para interesarnos, a través de sus obras plenas de técnicas mixtas y de interdisciplinariedad, en problemas, recuerdos y perplejidades ceñidas a la vida, el transcurso y la muerte, las realidades sociales y las fantasmagorías de los deseos.

Los grandes papeles de Pablo Márquez, un pintor vitalmente maduro y culturalmente abierto, saben intensificar el drama sin caer en el patetismo; las fotografías de Luisa Rojo, que son fotografías de fotogramas, copias de copias, plantean preguntas sin palabras que reclaman respuestas con hechos.

Las obras de Eduardo Bonati, Antonia Valero y Pablo Peinado nos remiten a magias privadas; son sombras y luces de un juego con sentido, ensoñaciones veraces, sensaciones que se traicionan fácilmente si sufren su paso a pensamientos discursivos. Magias privadas que en el caso de Valero toman cuerpo sensitivo en sus mallas, destinadas a un uso sorprendente y, sin duda, progresivamente atinado; en las líneas de Bonati que, incorporadas al espacio real, con presencia de objetos y trayectorias tan libres como congeladas se integran con todo derecho y empaque en Una otra manera; y en un mundo celular sobredimensionado, que nos remite al uso y el abuso de asuntos orgánicos, de Peinado, conseguido mediante siliconas, látex y plásticos diversos.

 
 

marzo del 2000 MADRID EL PUNTO DE LAS ARTES

Una otra manera, otras versiones y dimensiones artísticas   obra

Desde el remoto a tiempos recientes, todo ha sido lineal; una búsqueda del horizonte en consideración planetaria; a veces se miró hacia atrás para encontrar antecedentes -Renacimiento-, pero progreso es ir hacia adelante, midiéndose el tiempo y las distancias. Pero un día el hombre intuyó que en su imaginación se fraguaban otras realidades, que era posible otras dimensiones, y fue articulándose otra manera de ser y de hacer. Las vanguardias rompieron las estéticas dominantes, y las clasificaciones rigurosas. En la exposición que presenta la galería Pi & Margall, cinco autores presentan maneras otras de expresarse a través de la obra de arte y, como señala Mercedes Replinger, presentan verdades tergiversadas: "en la fotografía las formas de ocultación niegan la relación espontánea e inmediata con la realidad característica de este procedimiento: emulsiones fotográficas que adoptan la apariencia de dibujo o bien fotografías que son imágenes de otras imágenes...".

Es un encuentro de cinco artistas de distintas generaciones, con propuestas diferentes y conclusiones personales, la "línea" de Eduardo Bonati, chileno afincado en España desde hace muchos años, profesor de la Facultad de Bellas Artes de Madrid, muralista de alta solvencia que planta: aquí la autonomía del hilo que no entra en el tejido y nos descubre líneas fuera de toda geometría, nudos y apreciaciones en un espacio considerado; la mística del tiempo en la obra de Pablo Márquez, madrileño que centra su discurso en el tránsito -polvo eres y en polvo te convertirás-, con memoria contenida en su ciclo "La linterna mágica", vanidad de vanidades, todo vanidad (Eclesiastes-I). Pintura de Pablo Peinado, manchego de Miguelturra, 1961, que plantea la génesis de una creación o recreación nuclear, con círculos concéntricos y formación o deformación de un tejido orgánico pero insuficiente. Fotografías de Luisa Rojo, zaragozana de Cetina, con el instante aprehendido y hecho ensoñación, realidad y ficción, una realidad inicial -"Rapto de Europa" - como base de un ejercicio intelectual abierto a la osadía. Y la razón utilizada, los planteamientos superficiales de la madrileña Antonia Valero con impactos de luz que nos inducen a una consideración cinética, textura que aglutina elementos diversos para hacer más perceptible el pálpito de un razonamiento sensual. Es el conjunto que nos ofrece la galería Pi & Margall, calle Augusto Figueroa 9, hasta principios de abril.

 

 

TRIBUNA DO BRASIL B6  julho de 2002. PALESTRAS na Unb   obra

Valero buscou em suas peças trazer à tona o lado leve da cor negra, aproximando-se da poesia do espanhol Sao Joao da Cruz. Os elementos privilegiados por Antonia sao materiais simples nos quais a artista explora o feito entre os contrastes de claridade e sombra.

Paralelamente à exposiçao será realizado ciclo de palestras no Auditório do Instituto de Artes, na UnB. Na quarta-feira Mercedes fala sobre a arte contemporânea espanhola. As demais acontecem quinta e sexta.

Negro -até 11 de agosto, Conjunto Cultural da Caixa. De terça a domingo de 9h às 18h. As palestras no Auditório do Instituto de Artes (Ida), na UnB. Quarta às 10h, quinta às 16h e sexta às 14h e 16h.

VIVA!  FIM de semana. ExposiÇöes.  2002

A cor negra como inspiraÇäo

A cor negra, seu intenso caráter simbólico e a visäo de três artistas espanhóis sobre ela. Antonia Valero, Fernando Baena e Eduardo Bonati apresentan trablahos em que o negro é o argumento para uma pesquisa estética, na exposiÇao em cartaz na Galeria do 1º andar do Conjunto Cultural da Caixa /SBS Quadra 4 lotes 3/4). Säo objetos e vídeo-instalaÇoes que buscan as possibilidades criativas e significativas da utilizaÇao da cor na arte contemporânea. A mostra é resultado de uma parceria entre a Caixa Econômica Federal, Embaixada da Espanha e Casa de Cultura da América Latina. As obras ficam expostas até o dia 9 de agosto e podem ser apreciadas de terÇa-feira a domingo, das 9h às 18h. Visitas monitoradas podem ser agendadas pelos telefones 414-9450/6899. A entrada é franca.

 

Diario Bahía de Cádiz. REDACCIÓN. 05-06-2008

EL PUNTO DE LAS ARTES  22 al 28 de junio de 2007

ANTONIA VALERO: SUPERPOSICIONES obra

EVA PESCADOR

Superposiciones" es el título de la muestra que Antonia Valero presenta en La Pequeña Galería. Una poética llena de sutilezas creativas y de búsquedas formales que le permite materializar un universo propio, emocional y enigmático. Utilizando materiales industriales reticulados como el nylon, la licra, etc...crea obras complejas desde supuestos minimalistas. Sutiles claro-oscuros que encierran pensamientos, sensaciones, realidades que se superponen.

Obras casi monocromáticas en negros, blancos, rojos que encierran una multiplicidad de matices tonales y de textura. Materiales variados utilizados con el deseo de dotarlos de un estado distinto. Lo sensorial: la apariencia de la realidad no es más que un primer plano que encierra otros muchos que la artista trata de materializar.

"La yuxtaposición, la superposición, la transparencia, la acumulación, lo geométrico y lo orgánico, los opuestos son los objetos de las obras. La elección de los materiales, las distintas calidades, el influjo de la luz sobre ellos, la propia luz que esconden y que emanan, las intersecciones de los distintos haces luminosos, y sus diferentes tratamientos, constituyen en sí mismos las obras estéticas. El resultado plástico obtenido es el de una obra transparente, ordenada y limpia", de significado polivalente.

Un desafío para el espectador, que debe hacer un esfuerzo de silencio para desentrañar la obra que observa, en la que la artista crea espacios diferentes a los habituales, ideados no desde la racionalidad sino desde la intuición profunda de la espiritualización de lo humano. Espacios de belleza plástica que no se nutren de la realidad cotidiana, sino de la libertad creativa de la artista, de su constante búsqueda y del aprendizaje de su existencia y su tarea.

La obra de Antonia Valero es contradictoriamente barroca y lírica en su minimalismo. Nos hace pensar en obras de artistas como Manolo Millares, pero en este caso se trata de piezas dotadas de levedad y precisión.

 La Pequeña Galería, calle Villalar, 3-5. Hasta el 30 de junio